Guatemala y Belice se combinan como pocos destinos en América Latina.
En Guatemala, el barroco colonial de Antigua se despliega bajo el volcán Agua, los templos de Tikal emergen entre la selva del Petén al amanecer, el mercado de Chichicastenango pinta de color los domingos del altiplano y el lago Atitlán refleja tres volcanes desde 1.500 metros de altura. En Belice, el arrecife mesoamericano —segundo del planeta— rodea atolones donde solo aterrizan avionetas privadas, y el Great Blue Hole se abre como un ojo turquesa perfecto en medio del Caribe. Diez días para hilar dos países vecinos que hablan idiomas distintos —español e inglés—, comparten frontera con Tikal y ofrecen dos experiencias radicalmente diferentes: la cultura maya viva del interior guatemalteco y el Caribe más exclusivo de Centroamérica. Hoteles boutique de máximo nivel en cada etapa, transfer privado y vuelos internos para aprovechar cada día.